Música y Vino

Puedo intentar ser sincero pero nunca seré imparcial…

La Candelaria se reinventa

Martes, a 2 de Septiembre de 2008 -- Alfredo -Webmaster-

Considero a Bogotá como una de las ciudades más increíbles que he conocido, muchos más que otras con fama de cosmopolitas y que se gastan aires de modernidad y ambiente “fashion”.

Bogotá es otra cosa. Bogotá es amigable, sincera, habitable, humana, tranquila (¡sí, tranquila!), educada, culta, llena de vida: sorprendente. Bogotá se asemeja a lo que fueron las ciudades españolas hace años, cuando la gente aún “vivía” la ciudad como si no lo fuera una montaña ingente de edificios y ruido, cuando se hacían vida en comunidad y la convivencia era más humana.

Bogotá es una ciudad a descubrir, una ciudad a conocer sin miedos preconcebidos, sin caer en los tópicos con los que nos inundan los medios de comunicación occidentales: violencia, delincuencia, secuestros, drogas.

No es cierto, Bogotá no es así.

Creo que la conozco bastante bien y todas las veces que la visité la viví con intensidad y con profundo respeto, con la admiración del que se siente como en su casa, rodeado de iguales.

He recorrido muchos de sus rincones más escondidos y me he mezclado con todo tipo de personas. Jamás, repito, jamás sentí temores ni miedos, nunca me dejé influenciar por esa creencia tan europea de que es una ciudad que está casi en estado de sitio.

No es cierto. Bogotá no es así.

Bogotá es una ciudad llena de teatros, cines, salas de conciertos, de museos, de variopintas actividades culturales (nunca olvidaré el Festival de Jazz del 2000), de vida nocturna, de restaurantes maravillosos, alguno de ellos únicos en el mundo (el gran Andrés Carne de Res), de centros comerciales apabullantes, de grandes diseñadores y diseñadoras, de mercadillos al aire libre en calles y plazas.

Es una ciudad en la que aún somos recibidos con un cariño y respeto como sólo lo sabe dar la educación de sus gentes: l carta de presentación de la inmensa mayoría de los comercios es el exquisito trato, la sonrisa permanente y un tinto siempre dispuesto para ser bebido durante la espera. Se respira, se siente, se agradece esa calidez… y cuando vuelves a España, no puedes por menos que añorarla.

Es, en resumen, una ciudad llena de vida.

No os la perdáis, Bogotá es un patrimonio que debemos disfrutar todos los que nos consideramos culturalmente (y de corazón) latinos.

Alfredo Webmaster

PD: supongo que después de incluir en el blog esta publicidad gratuita, el Alcalde de Bogotá, o alguno de sus concejales, me invitará a pasar unos días ahí a gastos pagados y a cuerpo de rey... jejeje.


La Candelaria se reinventa

Paseo por el barrio histórico de Bogotá, parando en el Museo Botero, en cafés ilustres y en un jardín-asador

Andrés Barba para El País - 30/08/2008

(Andrés Barba es autor de Versiones de Teresa, Anagrama, 2006, y coautor de La ceremonia del porno, premio Anagrama de Ensayo 2007)

Tal vez, como las familias felices de Tolstói, tengan también algo en común las ciudades que nacen al pie de enormes montañas, una suerte de impronta definitiva de carácter, como si se tratara de ofrendas abandonadas a los pies de un gigante majestuoso. Los impresionantes cerros de Guadalupe y Monserrate que enmarcan el paisaje de Bogotá hacen que la ciudad quede de una extraña manera a la orilla y a la vez que mire permanentemente hacia lo alto. Y quizá sea ésa la primera de sus cualidades, su verticalidad. Una verticalidad que es una referencia constante.

No es posible estar en Bogotá sin sentir su presencia, el propio trazado urbanístico en cuadrícula en el que todas las calles ascienden hacia los cerros y todas las carreras (avenidas) transcurren paralelas a ellos hace que se viva según su mirada. Una mirada doble, porque de inmediato se descubre que existen también dos tiempos, el de la cima y el de la ciudad. En uno la ciudad se agita, en el otro permanece inmóvil, en uno se da la vida como un caudal humano que transcurre voluminoso por la carrera Décima, en otro nada se mueve, y Monserrate mira "como si se riera", en palabras de García Márquez, "todo el sentir lastimero que acusa la ciudad queda inmovilizado en la atención de la montaña".

Si uno se sitúa en la plaza de la catedral, a la altura de la calle Segunda queda directamente a las puertas del barrio histórico de La Candelaria, que es, al mismo tiempo, uno de los focos más intensos de renovación de la ciudad, tanto desde el punto de vista turístico como del de los propios bogotanos. Atrás en el tiempo, la peligrosidad que hacía que este barrio fuera disuasorio hace una década, hoy la vida ha reintegrado para sí el corazón del que nació la ciudad misma, renovándolo. Es muy posible que la vida de las ciudades tenga para sí sus propios tempos, sus propios ciclos, como los de cualquier vida humana. Porque también los barrios, como los hombres, no nacen sólo una vez, tienen nacimientos múltiples, este barrio de La Candelaria ha nacido ya muchas veces. El último de sus nacimientos ha sido propiciado por la apertura de muchos de sus nuevos centros; la biblioteca Luis Ángel Arango, el Centro Cultural Gabriel García Márquez, el Museo Botero (que incluye la magnífica colección privada de los cuadros adquiridos por el pintor), el Museo de la Casa de la Moneda, a los que se añaden los que ya existían, como el teatro Colón, sin duda uno de los más espectaculares de toda América Latina.

Rincones semiprivados

La vida privada de los jardines de muchísimas de las casas de La Candelaria ha quedado ahora descubierta con la apertura de nuevos restaurantes, antiguas casas cuyos patios se han convertido en peculiares rincones semiprivados. Es el caso, por ejemplo, de La Cicuta, un asador-jardín en la esquina de la Novena con la Primera, o el japonés La Totuma, en el callejón del Embudo.

La Candelaria es un barrio que se recorre ascendiendo hacia el cerro, que impone su propia lentitud y que no ha sido tomado masivamente por los turistas, al igual que otros espacios del centro como la zona de la catedral o la carrera Séptima. Lo suficientemente alejado y lo suficientemente cercano, tiene la transparencia de los barrios en los que la vida está insertada como un fruto, las casas se suceden una a una con la cristalina seguridad de que han sido creadas según su naturaleza privada, deja y no deja verse.

No resulta extraño descubrir que la ciudad nació aquí mismo, en la pequeña plaza del Chorro de Quevedo. Todos los barrios como La Candelaria, cuyas vidas se hacen por igual hacia el exterior y hacia el interior, tienen esos pequeños espacios insospechados que acaban conformándose como verdaderos corazones. Heráclito afirmaba que el filósofo no debe decir, sino indicar. Así parece también que hay lugares, como la plaza del Chorro de Quevedo, que no dicen, sino que indican, que no pueden ser abordados como simples lugares físicos, sino un poco ambiguamente, como señales, o en una forma un poco indirecta, como si se tratara de metáforas. Es la energía inquietante de esos lugares de los que han surgido físicamente las ciudades y que no han devenido exactamente sus centros posteriormente, sino espacios sensibles, como hundidos en su historia, pero por los que la vida no ha dejado de transcurrir.

Bajando por el callejón de El Embudo hasta la plaza de los Periodistas nos cruzamos también en La Candelaria con el nuevo Bogotá y el proyecto del arquitecto Salmona (probablemente, la referencia nacional más clara en la renovación urbanística del centro) de su Eje Ambiental, que desciende, como una avenida acuática, desde el cerro hasta la carrera Undécima.

El Pasaje

Bogotá sigue siendo una ciudad de café, en la que los cafés han seguido forjando su acontecer social, intransferible. Hay cierto vivir en los otros la propia vida que sólo se manifiesta en los cafés y que Europa ha perdido en gran medida. Descendiendo desde la plaza de los Periodistas en dirección a la Séptima, en la estupenda y ruidosa plaza del Rosario se encuentra uno de sus cafés más ilustres, el Pasaje, que en cualquier otra ciudad sería un monumento turístico, pero que aquí sigue siendo de corazón bogotano con toda precisión, al igual que el café San Moritz, no lejos de allí, en la calle 16 con la Séptima, rodeando la iglesia de San Francisco. Al entrar en ellos se concreta una especie de nostalgia, la nostalgia de un estilo de vida que nos han quitado (o que nos hemos quitado nosotros mismos), y nos parecen entonces doblemente solitarias estas ciudades que vivimos, como si ya no nos fuera posible ese abrirse las inquietudes entre unos y otros en los cafés, lo que es señal indudable de la nobleza de una ciudad. Juro haber escuchado esta conversación en un café de La Candelaria, entre una niña de cinco años y su padre.

"¿Y tú cuándo morirás?".

Y el padre:

"Yo no moriré nunca".

El magnífico Hotel de la Ópera, donde me hospedé una vez (Alfredo Webmaster)

 

La cocina étnica de Colombia

Los secretos de la gastronomía y los restaurantes donde probarlos

EL VIAJERO, en El País - 09/06/2008

La gastronomía de un país es reflejo claro de su historia e influencias. Por ello, la gastronomía colombiana es mestiza, reflejo de diferentes etnias. Es difícil llegar a decir que existe una cocina homogénea ya que se aprecian diversidades según la región. Combinan ingredientes indígenas y españoles con formas de preparación africanas, árabes y españolas.

La base fundamental de la dieta de Colombia son la yuca y la patata, tubérculos que acompañan a las carnes o pescados de la zona. Además nos podemos encontrar como acompañamiento arroces, maíz, frijoles y plátano el cual se machaca y se fríe antes de servir.

Las frutas son exquisitas y variadas ya que no solo cuentan con frutas exóticas sino que también aquellas típicas de bosques y campos del país que harán las delicias de los postres.

EL VIAJERO expone el siguiente listado de restaurantes de Bogotá donde encontrar toda la esencia de la gastronomía colombiana en su estado puro:

- Ajiaco y Ajiaco. Dirección: Avenida 15 No.118-63 Tel. 620-6124 Zona Norte

- Aquí en Santa Fe. Dirección: Carrera 7 No. 62-63 Tel. 235 6216 Zona Chapinero

- Casa Vieja. Dirección: Avenida Jiménez No. 3-73 Tel. 334-7161 Zona Centro

- Claustro de San Agustín. Dirección: Carrera 8 No. 7-21 Tel. 342-1266 Zona Centro

- Club Colombia. Dirección: Avenida 82 No 9-11, Tel. 249-5681, Zona Rosa

- La Sopería. Dirección: Carrera 11 No. 97A-24 Tel. 635-9786

- La Cofradía. Dirección: Carrera 14 A No. 83-32 Tel. 218-8968 Zona Rosa

- Las Margaritas. Dirección. Calle 62 No.7-77 Tel. 310-2706 Zona: Chapinero

 

Guía

Datos básicos

- Prefijo telefónico: 00571

- Población: Bogotá, unos 7,5 millones de habitantes

- Moneda: peso colombiano (un euro son 2,60 pesos)

Cómo ir

- Iberia (902 400 500), ida y vuelta a Bogotá desde Madrid, desde 694,15 euros, precio final.

- Air Comet (902 380 350), desde 674 euros.

- Avianca, desde 838 euros.

Visitas

- Biblioteca Luis Ángel Arango (343 12 12). Calle 11, 4-14. De lunes a sábado, de 8.00 a 20.00; domingos, de 8.00 a 16.00.

En el mismo complejo: Museo Botero y Casa de la Moneda. Ambos, gratuitos y de lunes a sábado, de 9.00 a 19.00; domingos, de 10.00 a 17.00.

- Museo del Oro. Calle Calle 16 No. 5-41; está abierta al público de lunes a sábado de 9:00 a.m. a 7:00 p.m. (cerrado los martes), y los domingos y festivos de 10:00 a.m. a 5:00 p.m.

- Centro Cultural Gabriel García Márquez (283 22 00). Calle de la Enseñanza (11), 5-60. De 9.00 a 21.00. Entrada gratuita.

Información

- Turismo de Bogotá (283 71 15)

Comentarios

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Hace un rato escribí un comentario, pero algo paso y no me lo dejó enviar, o quizá si… el caso es que como a mi este articulo me conmueve y toca profundamente, intentaré escribirlo de nuevo… a ver si me sale mejor…

Es conmovedor saber que hay personas que entienden y sienten a Bogotá como un bogotano más, gracias en gran parte a que los bogotanos siempre recibimos a los visitantes haciéndolos uno de nosotros. Vivir Bogotá no es difícil si se dejan atrás todos los tontos y falsos prejuicios.

Con respecto al articulo quiero hacer una precisión importante acerca del café de la Plazoleta del Rosario, su nombre es el “Café Pasaje” no “Pasante” como dice allí, pero efectivamente es un lugar que ha visto pasar por lo menos los últimos 80 años de la historia de Bogotá, incluyendo aquel suceso importante en la historia contemporánea de Latinoamérica y el mundo: el Bogotazo.

Me siento feliz y agradecida por tantos elogios y cariños para la ciudad que me vio crecer y que añore cuando estuve lejos. Desde 2600 metros más cerca de las estrellas les hago una sincera invitación para formar parte, al menos por unos días, de esta mágica ciudad,, dándoles datos de algunos otros sitios que deben ver y planes que pueden hacer:

Usaquén: Un pequeño pueblo que la ciudad absorbió pero que aún conserva su distribución y arquitectura colonial. Allí se encuentran exquisitos y variados restaurantes, así como bares, cafés y el siempre acogedor cinema paraiso. Los domingos dense una vuelta por el mercado de las pulgas.

El ChaCha (Discoteca): Ubicada en el piso 38 del antiguo Hotel Hilton, tiene una espectacular vista de casi toda la ciudad. Cuenta con una amplia selección de música electrónica así como una interesante decoración.

Iglesias: Bogotá es una ciudad llena de iglesias, en su gran mayoría coloniales, que constituyen una importante parte del patrimonio mueble colombiano y latinoamericano. Algunas son: Iglesia de San Ignacio, Iglesia de San Francisco, Iglesia de Egipto (donde trabaje en la restauración de la pintura Mural), Iglesia de las Nieves, etc.

Parques: el Parque Nacional y el Parque Simón Bolívar son dos importantes pulmones de la ciudad donde se pueden realizar deportes al aire libre: remo, bicicrós, aeróbicos dirigidos, etc. Pero si de caminar se trata, un septimazo (paseo por la Carrera Séptima) un viernes en la tarde, haciendo paradas para tomar un trago, andaría bien.

Compras: si de compras se trata el Centro Comercial Andino y sus alrededores tienen grandes tiendas de diseñadores para comprar a buen precio. Pero si de comprar artesanías, la feria de la Carrera 7 con Calle 24, el Pasaje Rivas, y la feria del hotel Tequendama en la calle 26 con carrera 10, son los mejores sitios.

Bueno ya como que me extendí mucho…pero si deciden venir ahí les dejo buenas sugerencias.

RHMH

PD: afortunadamente que no se trataba de Colombia el articulo, porque si no, me la paso escribiendo la noche entera....saludos

Enviado por Alfredo -Webmaster- en

Hola, RHMH, buenos días,
Antes de nada, gracias por tu comentario.
El error en el nombre del café viene dado por el propio error del periódico en el que copié el artículo de Andrés Barba. Ya está corregido.
Usaquén: es un magnifico espacio popular, casi como un pueblo, dentro de una enorme ciudad como es Bogotá, como si fuera una especie de “parque temático”. Imprescindible conocer el mercado de pulgas de los domingos y algunos restaurantes como Abasto, La Quinta, Arcanos Mayores y uno del que no recuerdo el nombre pero que estaba situado en un edificio completo, con comedores en cada planta y el más bonito de ellos, en la terraza; cervecerías como la Bogotá Beer Company o locales de copas como The Eight Bells.
Centro Comercial Andino: es el centro comercial que más he visitado (y donde más he comprado), en la zona rosa, con tiendas de artesanía como la de L.A. Cano o la que existió en su día de Elena Urrutia, la boutique de una magnífica diseñadora colombiana a la que le perdí totalmente la pista.
Un saludo,

Alfredo - Webmaster www.musicayvino.com

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Gracias por hacer la corrección, ya habia notado que era error del articulo.

Durante el mes de septiembre Bogotá celebra el mes del patrimonio con la colaboración de la alcaldia de Bogotá, la facultad de estudios del patrimonio de la Universidad Externado de Colombia (mi alma mater) y la asociación de museos "siga esta es su casa".

Se trata de celebrar el patrimonio mueble e inmueble de la ciudad con distintas conferencias sobre arquitectura, restauración, patrimonio intangible, visitas a inmuebles restaurados, recorridos por la distintas localidades de Bogotá para conocer su historia: la candelaria, teusaquillo, usaquen, etc, entrada gratis a los museos y un montón de actividades entretenidas.

El enlace para que puedan ver toda la programación es www.patrimoniocultural.gov.co.

RHMH

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Hola Alfredo,

Por alguna razón acabo de descubrir esta página y entiendo conocías mis diseños en la tienda del Centro Andino.

Hoy en dia, tengo un atelier de Haute Couture donde se trabaja sobre medidas y con cita previa.Está localizado a unos pasos del centro comercial Andino y allí puedo ofrecer una atención personalizada y especializada a cada una de mis clientas. Gracias por tan amable comentario sobre mi boutique en el centro andino y espero no volver a perderme. En este instante my página WEB está en construcción pero cualquier información puede enviarse al siguiente correo:

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Que gusto encontrar información suya Helena,

Cuatro horas antes de casarme hace ya nueve años encontré mi vestido perfecto para mi matrimomnio gracias a un lindo diseño suyo cuando se encontraba en el centro comercial andino. Fué sencillamente espectacular y parte de la magia que envolvió aquél día de bendita locura. Tal parece que este mismo sello lo lleva mi hermana, pues ha decidido casarse el próximo 27 de diciembre en Panamá y estamos buscando un diseño suyo,"sencillamente espectacular" y como si fuera poco, se lo debo llevar el 22, fecha en la cual viajo a encontrarme con ella.

Mi vestido era tejido y la talla me estaba esperando, confío en que en su atelier de Haute Couture haya uno esperando a Claudia.

No creo en agüeros, pero su diseño fué el comienzo de una historia de amor que aún perdura.............. y por si acaso, mi hermana no se lo quiere perder!

Por favor indíqueme en qué lugar junto al andino la puedo encontrar, mientras tanto reciba mi gratitud y admiración.

Marcela de Vélez

Enviado por Invitado/invitada (no verificado) en

Hola Helena!

Me permito enviarle mi correo en espera de su amable respuesta.

Marcela de Vélez

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